El pasado día 12 de agosto de 2026, en el que tuvo lugar el eclipse total de sol y que en España se pudo ver en algunos lugares, yo aquí en Alicante me preparé para verlo en un 99%. Con ilusión me compré las gafas adecuadas fui observando en qué lugar cerca de casa, porque no queríamos coger el coche, se podía ver de la mejor manera.
A la hora acordada mi marido y yo decidimos salir a verlo de primera mano. Yo había percibido que el eclipse con la característica de oscuridad y luz tenía para mí una finalidad evolutiva que me ayudaría en mi proceso personal y espiritual.
Sentí y así lo viví posteriormente, que cuando se diera la oscuridad en su punto más alto, porque la luna tapaba al sol, toda mi negatividad, mis emociones enquistadas, mis problemas, mis tristezas, mis malas costumbres…, todo se lo iba a entregar a ella, a la luna, a la oscuridad para que lo trasmutara.
Como aquí el eclipse fue sólo de un 99%, sabía que se iba a llevar el 99% de todo esto que acabo de mencionar, mucho de lo que no soy consciente.
Cuando salimos de casa para la observación, aparecieron las nubes inoportunas, que taparon al sol y a la luna en su proceso de saludarse de frente, besarse y abrazarse. Así que nos fuimos al Paseo Marítimo, dónde no se visionaba el eclipse, y nos sentamos en un banco frente al Mar Mediterráneo y los barcos.
Cuando se acercó la hora en la que en Valencia se ocultaba el sol al 100% durante casi un minuto, estuvimos muy atentos. Se apreciaba como aquí iba oscureciendo poco a poco y justo a esa hora, a las 20,30, vivimos el cambio, se había hecho de noche, era el momento preciso de la entrega de aquello oscuro que me sobraba para que la propia oscuridad lo trasmutara y se lo llevara.
Y así lo hice. Después, pasado un minuto, y despacito, la luz volvió a envolvernos e hice la segunda parte de mi trabajo con el eclipse. Al aparecer la luz y el sol, me traía todo lo bueno que yo podía esperar, se abrieron nuevos caminos, mi sombra del pasado se había transformado en luz. Sentí una nueva oportunidad para convertirme en una persona diferente con las cualidades positivas incrementadas, ahora tengo que valorar el proceso y hacerlo más real añadiendo mi esfuerzo personal.
Para mí ha supuesto una liberación. No sé si se me notará o no, pero soy consciente de que le entregué a la luna todo aquello que me sobraba y le pedí al sol que me trajera la luz nueva para que mi vida sea diferente y más amorosa y responsable. Gracias por esta oportunidad de cambio a vosotros, el Sol y la Luna, siempre os tengo presentes.
(Imagen de la Cadena Ser)
María Teresa Rodríguez Cabrera
Poeta Generacional
Literata Consejera
Generación del 23 Parnaso Siglo XXI
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